Co-gestión internista-oncólogo: el modelo y la evidencia
- JESUS E MORALES BERNAL
- 22 may
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La co-gestión internista-oncólogo es un modelo asistencial en el que el paciente oncológico hospitalizado o ambulatorio complejo es atendido conjuntamente por un médico internista y un oncólogo. Este modelo, recogido en documentos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), distribuye la responsabilidad clínica: el oncólogo dirige la estrategia antitumoral; el internista maneja las comorbilidades, las toxicidades y la coordinación con otras especialidades.
Por qué importa
El paciente oncológico actual es cada vez más mayor, tiene más comorbilidades (cardiopatía, diabetes, EPOC, insuficiencia renal) y recibe terapias sistémicas con perfiles de toxicidad complejos. La introducción de la inmunoterapia, las terapias dirigidas, los conjugados anticuerpo-fármaco y las combinaciones ha multiplicado los escenarios clínicos en los que la atención exclusivamente oncológica resulta insuficiente para abordar todas las dimensiones del paciente.
Evidencia interna del UOMI Cancer Center
El análisis retrospectivo realizado sobre 75.380 episodios hospitalarios atendidos en el UOMI Cancer Center entre 2022 y 2025 mostró una reducción de la mortalidad intrahospitalaria oncológica del 19,2% al 8,5% (test exacto de Fisher, p=0,037) en los periodos en los que el modelo de co-gestión estuvo plenamente implantado, así como un ahorro estimado de 501.163 € en costes evitados utilizando tarifas CatSalut/SNS como referencia.
Limitaciones del análisis
Se trata de un análisis observacional retrospectivo de un solo centro. La asociación entre la implantación del modelo y la reducción de mortalidad debe interpretarse con cautela y no implica relación causal. Está pendiente publicación con la metodología detallada (manuscrito en preparación para Value in Health) y validación externa.
Qué aporta al paciente
Al paciente le aporta: una valoración sistémica integral, un manejo más fino de las toxicidades del tratamiento, una mejor coordinación entre especialidades implicadas, y un seguimiento del estado funcional que permite ajustar la estrategia terapéutica en tiempo real.
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